En el más estricto sentido poético de la palabra, una oda es una composición poética del género lírico , que admite muy diversos y muy diferentes tonos y formas, y se divide frecuentemente en estrofas o partes iguales.

Si a la palabra ODA añadimos el adjetivo INACABADA, entendemos que dicha composición poética no ha llegado a su fin, no ha alcanzado su punto culminante, no se ha dado por terminada.

Y es que cuando uno asoma las narices por los medios de comunicación, lee la críticas o simplemente revisa la noticia del pseudo-libro de memorias del ex-President de la Generalitat, el Molt Honorable Pasqual Maragall i Mira, entra cierto cosquilleo por mi interior.

En un momento tan delicado de su etapa vital marcada por la incipiente enfermedad, acordarse de momentos cumbre de su vida tiene cierta lógica, significa desear testar a todo quien te rodea, evidenciar lo que fue y como fue. Expresa su particular visión de una de las etapas más importantes de la Catalunya del s.XXI

Pero esta oportuna, locuaz y encendida ODA a toda una vida encierra un malsano regusto a revancha hacia el colectivo humano que, mal pese al protagonista de la obra y a parte de un oportuno entorno, constituyó su trampolín a la fama, para quien por otro lado, fue el gran precursor de la BARCELONA MODERNA.

Aunque antes más de 1500 personas quiso recordar que no siente rencor hacia los que fueron sus compañeros de batalla política y que no deja enemigos, desde mi más humilde opinión, como militante del Partit dels Socialistes de Catalunya, me considero parte de esa DIANA en la que con gusto se ha disparado y considero completamente injustificado hablar en términos de abandono a su persona y distanciamiento del partido que lo encumbró a lo más alto de la política catalana.

Siguiendo la definición del término que nos ocupa, la oda admite diversos tonos y formas, algo asimilable a la gran familia en la que muchos de nostros, incluido el autor, tuvimos a bien hacer también hacer nuestra. Admitir tonos y formas es hablar de elementos de diversidad que nos hacen socialmente creíbles, que nos permiten amoldar nuestro discurso como las esponjas a su entorno, que nos permiten llegar a personas y grupos de diversos estratos, origenes y con objetivos vitales distintos.

Nuestra gran familia, como todos los partidos de izquierda europeos de la era moderna, han y están sufriendo la complejidad de adaptar sus discursos, políticas y objetivos a nuevas realidades. Desvalijar el partido y convertirlo en una suerte a la italiana de coalición del todo vale fue un elemento demasiado devastador para comprender las motivaciones del autor para con el futuro de la realidad política catalana.

Su concepción de la política catalana y del papel que debía asumir el PSC en un momento determinado, chocó con la percepción de la dirección del partido y del territorio, así como con la gran mayoría de aquellos y aquellas que también formamos el partido y que no compartimos en un momento determinado tales objetivos.

Ahora que ya no forma parte de la gran familia socialista, es nuestro deber ejercer de forma responsable la labor de, sea cual sea nuestra responsabilidad, mantener el rol de referencia social para todas aquellas personas que requieren respuestas a sus problemas diarios.

Cualquier crítica responsable es bien aceptada, pero los y las socialistas debemos recordar siempre que el partido es de todos y de todas quienes lo hacemos posible, por mucho que desde fuera puedan opinar…

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