Desde que en Catalunya elegimos para gobernarnos a un dirigente no nacionalista, por primera vez en la historia de la España de las Autonomías, a un político nacido fuera de esos llamados, por la quintacolumna periodística nacionalista de TV3, “Paisos Catalans”, no soplaban vientos de cambio de la importancia que estos días viven, muy especialmente los vascas y vascas.

Si primero fue, -no hay que olvidar que vencieron en número de votos y escaños-, ver tras las últimas elecciones autonómica en Euskadi, como el espectro nacionalista se quedaba sin mayoría para asegurarse perpetuarse en el poder, ahora tienen que sufrir y empezar a asimilar que se les acabó un ciclo de autoritarismo de imposición de ideas y de marginación de lo diverso.

No será necesario recurrir al oportunismo de los recogemigajas de la UPD de Rosa Díez, -aquellos que creen ser la élite de lo políticamente divino-, bastará con un auténtico pacto demócrata entre los dos grandes partidos del universo político español, socialistas y populares.

Y es que salvando las diferencias ideológicas naturalmente existentes, el intento durante décadas de limpiar todo lo español del panorama político de Euskadi, de silenciar a políticos de la izquierda no complice, -indignante el papelón de Ezker Batua-, y de la derecha racional, -por suerte ha desaparicido de la primera linea Maria Sangil (azicate aznarista), ha hecho posible un entendimiento indispensable.

El único cambio posible por el bien de Euskadi ha empezado a fraguarse estos días, primero con la elección de la vice-secretaria general de los populares vascos, Arantza Quiroga, como Presidenta de la cámara vasca, posteriormente con la elección del socialista Patxi López como lehendakari, a primeros de Mayo.

El acuerdo de legislatura entre socialistas y populares, al que ninguno de los dos líderes nacionales de sus respectivos partidos puso trabas, es el aval para garantizar que esos vientos de cambio soplen por todo Euskadi y aparten las políticas de imposición de himnos, lenguas, enseñas y emblemas que caracterizan a todas las opciones nacionalistas de este país.

Dotar a los cuerpos de seguridad de objetivos claros en la lucha contra la kale-borroka y contra el terrorismo nacionalista y segregacionista de ETA, dignificar los medios de comunicación públicos al servicio de toda la ciudadanía, aplicar políticas activas de reflote de la industria, apostar por políticas e crecimiento sostenido y de lucha con la crisis global, son algunos de los grandes retos del mandato ue se iniciará en breve, bajo mandato socialista.

Lamentablemnte nada de esto es posible en Catalunya, donde el escoramiento del PP a la extrema derecha más radicalizada con figuras tan rancias como Alicia Sánchez Camacho o Daniel Sirera, dificultan cualquier atisbo de pacto o encuentro como el suscrito en Euskadi.

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