Hotters, cadena de restaurantes norteamericana, no es el típico caso de un negocio gastronómico en expansión, és el síntoma preocupante de como el machismo más rancio se abre paso en nuestros entornos.

Esta empresa con pretensión de abrir 14 locales en nuestro país, tiene como seña de identidad ofrecer al público masculino al que se dirige el negocio, un elenco de camareras atractivas, con uniformes escotados y muy ligeras de ropa, para servir la comida a sus clientes.

Y es que en palabras de la empresa, sus camareras son “un icono internacional y orgullosas embajadoras de la marca”. Según Hotters; “Ser una Hooters Girl es un honor concedido solo a las mujeres más entretenidas, orientadas a las metas, glamurosas y carismáticas”, las cuales “tienen ese regalo especial para hacer que cada huésped se sienta bienvenido”.

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A la vista del concepto de negocio que pretende instalarse ya en nuestras ciudades, uno se pregunta si es tan necesario para vender pollo frito, usar el cuerpo de las mujeres como reclamo. ¿De veras debe formar parte del menú, el cuerpo de una mujer?”.

Y es que la empresa se permite incluso banalizar situaciones como el de las mujeres afectadas por el cáncer de mamá, para recoger donativas on line usando, como no,  a sus camareras como reclamo.

La instrumentalización sucia y rancia de las mujeres como mera mercancía al servicio de la satisfacción de la clientela masculina es muy evidente si se accede a su página web. Y es que la cadena llega a priorizar incluso la compra de un calendario con las imágenes de sus camareras, por encima del acceso a su oferta gastronómica, totalmente secundaria.

Y es que esta empresa ha encontrado ya los primeros obstáculos para instalar sus restaurantes en Cataluña, debido al rechazo generalizado de instituciones, partidos y organizaciones feministas; des de ayuntamientos (ya frenó su instalación el alcalde socialista de Viladecans), a instituciones como el Institut Català de les Dones (ICD).

Como hombre, rechazo de pleno la cosificación de las mujeres, y el uso y instrumentalización de sus cuerpos y llamo a cuantos hombres piensen igual y crean en los valores de la plena igualdad a expresarse en el mismo sentido; no al machismo, no a Hotters.

El sexismo de este negocio es evidente, insultante y denigrante para las mujeres, además de incumplir la normativa española de selección de personal, por cuanto ésta se produce basándose en la selección de mujeres con pechos grandes y cuerpos que siguen un estándar concreto.

Por todo ello, el lunes 6 de noviembre a las 18.30h estaré presente en la localidad de Castelldefels, donde se realizará una concentración contraria a la instalación de esta cadena en este municipio, organizado por diferentes colectivos feministas.

Luchemos contra el sexismo y el machismo cultural. Hooters simboliza el reclamo del cuerpo de la mujer como gran reclamo, lo convierte en un producto de marketing, y atenta contra la igualdad. Por todo ello, #FueraHooters

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